ARTÍCULOS DE OPINIÓN

La política exterior de la pasividad en recursos hídricos compartidos

Autor/es: Windsor Hernani Limarino

14-04-2023

Un 14 de abril de 1962 – día de las Américas -, el entonces Presidente de Chile Jorge Alessandri, desde el aeropuerto de los Cerrillos, ordenó que se abrieran las compuertas que en el lugar llamado Chapiquiña, se construyeron con el propósito de desviar las aguas del río Lauca, para utilizarlas en el riego del valle de Azapa.

El Lauca es un río de curso internacional. Nace en Chile y muere en Bolivia donde cursaba su mayor longitud. Fue un acto de agresión, Chile no respetó el derecho internacional sobre cursos de aguas compartidos, ni las invocaciones de la OEA y a Bolivia no le quedó otro camino de protesta que romper las relaciones diplomáticas.

Han transcurrido más de 50 años de este ofensivo acto y aún no se sabe cuál es la política que se adoptará para hacer respetar nuestros derechos en materia de recursos hídricos compartidos con Chile; cuando además hubo anuncios sobre el relevamiento y la realización de estudios científicos de todos los cursos de agua internacional existentes entre ambos países.

El Viceministerio de Relaciones Exteriores actúa con una pasividad que inquieta para los temas bilaterales. En el caso de Chile, nada se sabe sobre los ríos Lauca, Caquena, Isluga y Cancosa (Irpa) entre otros; y en el caso del Silala la inacción preocupa, ya que luego del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), existe certeza plena que Bolivia tiene el derecho de restituir a su estado natural los bofedales del área Eduardo Abaroa.

Recordemos que el equipo jurídico boliviano -olvidando el precepto elemental de que todo lo que está dentro del territorio de un Estado es de su soberanía- requirió a la CIJ que declare que las obras de infraestructura del Silala son de su propiedad. Ante este absurdo petitorio, Chile obviamente no se opuso y la Corte no emitió sentencia, al operar un acuerdo tácito entre las partes.

Es más, durante los alegatos orales el profesor Alain Pellet, en representación de Bolivia, anunció la firme intención de revitalizar los bofedales. Chile no sólo asintió, sino que además mencionó que alienta la decisión.

Es de suponer que este anuncio, efectuado ante el más alto tribunal internacional, mereció un juicioso análisis. Si no ¿el aviso qué fue?, ¿un blof? Blofear es sinónimo de fanfarronear, engañar con apariencias fingidas, es una práctica de los jugadores de póker. El blof en diplomacia no cabe, al contrario se actúa con una conducta que supone rectitud y ética, porque obviamente está en juego la credibilidad del Estado.

El Presidente Luis Arce, el pasado 23 de marzo, anunció que se efectivizarán nuestros derechos sobre el Silala. Fue la palabra de un Jefe de Estado y merece credibilidad. Sin embargo, pregunto: ¿qué falta?, máxime cuando todas las formalidades se han cumplido.

Así, en el marco del derecho al uso equitativo y razonable del agua, Bolivia ha anunciado que revitalizará los bofedales adyacentes al Silala. Los estudios técnicos sobre los posibles impactos, ya han sido realizados, además con costo millonario para el pueblo boliviano; estudios que, conforme al principio jurídico de informar, ya fueron puestos en conocimiento de Chile, sin merecer oposición alguna; y por sí las dudas, como testigos de todo lo anterior están los jueces de la CIJ.

Si se está a la espera del “sesudo” asesoramiento de la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima, defensa de los manantiales del Silala y otros recursos hídricos… etc. y más etcéteras, el señor Emerson Calderón, también ya formuló su opinión. Ante la pregunta sobre el retiro de los canales del Silala respondió que: “es una decisión que debemos tomar todos los bolivianos”. El jurista tal vez no recuerda que el pueblo gobierna a través de sus representantes; y si de formas directas de gobierno se trata – con el alma de cántaro que caracteriza a sus acciones – no lo dice claro, su sugerencia debe ser referéndum.

La diplomacia de los pueblos ha asistido a todos los foros multilaterales y en todos ellos, Nueva York, Washington, Ginebra, entre otros, ha proclamado los derechos de la madre tierra; ahora le corresponde pasar de la retórica a los hechos y entonces los bolivianos nos preguntamos: ¿restituirán a la Pachamama los bofedales del área Eduardo Abaroa, como fue comprometido?

Fuente: https://www.paginasiete.bo/opinion/columnistas/la-politica-exterior-de-la-pasividad-en-recursos-hidricos-compartidos-CL7195499

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *